Mucha gente me escribe con la misma frase: "ya tengo la foto, pero no sé si la estoy poniendo bien en LinkedIn". Y tienen razón en preocuparse, porque he visto retratos buenísimos arruinados en el último paso: subidos con un recorte que corta la frente, comprimidos hasta parecer una captura de pantalla, o cambiados un martes a las nueve de la mañana avisando a toda su red de contactos sin querer. Hacer la foto es media tarea. La otra media es ponerla.
Así que esto no es otra teoría sobre qué es una buena foto de perfil. Es el procedimiento entero, de principio a fin: qué decides tú antes de empezar, cómo se genera el retrato y, sobre todo, cómo lo subes y lo configuras dentro de LinkedIn para que el resultado se vea como en tu pantalla y no como una versión pixelada de sí mismo. Lo cuento como lo haría con alguien sentado a mi lado en el estudio.

Antes de empezar: lo que decides tú
La IA hace el trabajo técnico, pero hay dos decisiones que son tuyas y que ningún generador toma por ti. La primera es el selfie de partida: cuanto más limpio y nítido, más fiel será el parecido. No voy a repetir aquí la lista de condiciones de luz y encuadre porque ya la tienes detallada en cómo preparar el selfie para el generador; léela cinco minutos antes de empezar y te ahorras la mitad de los intentos.
La segunda decisión es el estilo, y aquí el criterio no es tu gusto sino tu sector. Para LinkedIn lo que funciona es un fondo neutro, luz que modela sin endurecer y cero distracción: un recruiter o un posible cliente tarda menos de un segundo en formarse una impresión. Si dudas entre opciones, el comparador de estilos te lleva en dos clics al que encaja con tu caso, y tienes el desglose por profesión en foto profesional para LinkedIn. Con esas dos cosas claras —selfie y estilo— el resto es mecánico.
El procedimiento, paso a paso
Son siete pasos. Los primeros cuatro ocurren en el generador; los tres últimos, dentro de LinkedIn, que es donde casi todo el mundo se equivoca.
1. Haz el selfie de partida
Junto a una ventana, con luz suave y de frente, cámara trasera del móvil y el rostro despejado. Haz diez o doce tomas variando mínimamente la expresión y quédate con la más nítida y natural. No subas una foto antigua recortada de otra: el generador respeta lo que ve, incluidas las distorsiones, así que la foto base hazla específicamente para esto.
2. Sube la foto y elige el estilo
Al registrarte tienes un crédito gratis, así que el primer retrato real lo ves sin pagar nada. Sube el selfie, elige el estilo que decidiste antes —para LinkedIn, lo más seguro es Clean Studio Grey; si tienes responsabilidad directiva, Executive Warm aporta autoridad sin endurecer— y genera.

3. Genera varias y compara
No te quedes con el primer intento. Con el mismo selfie y el mismo estilo, dos generaciones salen ligeramente distintas: un giro de hombros, una media sonrisa diferente. Genera dos o tres del estilo elegido y, si puedes, un par de otro estilo para contrastar. El Pack Inicio está pensado justo para esta primera comparación. Lo que buscas no es la foto más espectacular, sino la que más se parece a ti en un buen día.
4. Elige el retrato y descárgalo
Quédate con el que pasa la prueba de "esto soy yo, el día que me presente en persona nadie va a notar el salto". Descárgalo: sale en PNG 4:5 en alta, sin marca de agua. Guárdalo en el móvil o el ordenador desde donde vayas a entrar a LinkedIn.
5. Súbelo a LinkedIn sin perder calidad
Entra a tu perfil, toca tu foto actual y elige "Subir foto". Sube el archivo original que descargaste, no una captura de pantalla ni una versión que hayas reenviado por WhatsApp —el reenvío recomprime la imagen y le come nitidez—. LinkedIn admite hasta 8 MB y muestra la foto de perfil dentro de un círculo, recortada a un cuadrado de unos 400 × 400 px. Tu retrato es vertical 4:5, así que el siguiente paso, el encuadre, es donde se gana o se pierde.
6. Recorta y encuadra dentro del marco circular
LinkedIn te deja mover y ampliar la imagen dentro del marco. La regla que uso siempre: los ojos a un tercio desde arriba y la cabeza con un pequeño margen, sin pegar la coronilla al borde. Como el perfil se ve dentro de un círculo, evita encuadres tan cerrados que el círculo te corte el pelo o la barbilla. Ajusta el zoom hasta que la cara ocupe cómodamente el centro sin agobio. Antes de guardar, mírate la previsualización pequeña: así es como te van a ver de verdad, en miniatura, en el feed y en los mensajes.
7. Configura la visibilidad y guarda
Aquí está el detalle que casi nadie controla. Al cambiar la foto, LinkedIn puede publicar la actualización en tu feed y avisar a toda tu red. Si no quieres ese aviso —y normalmente no lo quieres para un simple cambio de foto—, antes de guardar entra en la configuración de visibilidad de la foto de perfil y ajusta quién la ve (todo el mundo, solo tu red, etc.), y revisa en los ajustes de actividad si quieres que se notifique el cambio. Guarda. Ya está pública.

La parte que nadie te cuenta: el marco de LinkedIn
El error más común que veo no es la foto en sí, sino cómo la trata el marco de LinkedIn. Tres cosas que conviene tener presentes:
- Es un círculo, no un cuadrado. Lo que quede en las esquinas de tu encuadre se recorta. Deja respiración alrededor de la cabeza para que el círculo no te muerda el pelo.
- Se ve diminuta la mayor parte del tiempo. En el feed, en comentarios y en mensajes, tu foto aparece a 40 o 50 px. Un retrato con la cara clara y bien iluminada sobrevive a ese tamaño; uno recargado o con fondo ruidoso, no. Por eso para LinkedIn el fondo neutro no es estética: es legibilidad.
- El anillo verde de "Abierto a trabajar" la tapa por los bordes. Si activas ese marco, comprueba que no se come parte de tu cara o de tus hombros. Encuadra un punto más holgado si lo vas a usar.
Y una última, que es de coherencia visual: la foto de perfil y la imagen de portada se ven juntas. Si tu retrato es de fondo gris frío, una portada de tonos cálidos chillones desentona. No hace falta que combinen al milímetro, pero que no peleen entre sí. Para las medidas exactas de cada hueco —perfil, portada y el resto— tienes la referencia en qué resolución necesitas en cada plataforma.
Cuánto tarda y cuánto cuesta de verdad
El proceso completo, selfie incluido, lleva entre quince y veinte minutos la primera vez. La generación de cada retrato es cuestión de un par de minutos; lo que de verdad consume tiempo es decidir el selfie y comparar resultados, que es justo donde no conviene correr.
En coste, el crédito gratis del registro te deja ver tu primer retrato sin poner dinero. Si quieres comparar estilos —que es lo que recomiendo— el Pack Inicio cubre esa primera tanda de pruebas; y si ya tienes claro el estilo y prefieres iterar a fondo, el pack mayor sale más a cuenta por unidad. La diferencia con una sesión presencial es de órdenes de magnitud, aunque no siempre la IA es la respuesta: lo comparo sin adornos en foto corporativa con IA frente a sesión presencial.
Errores que veo una y otra vez
- Subir una captura de pantalla del retrato. Pierde resolución y a veces se ve borrosa en pantallas grandes. Sube siempre el archivo original descargado.
- Encuadrar demasiado cerca. La cara comiéndose todo el círculo agobia y, en miniatura, se convierte en una mancha. Deja aire.
- Elegir el retrato más favorecedor en vez del más fiel. Si no te pareces a tu foto, el día de la videollamada o el café pierdes la confianza que la foto te dio. La fidelidad gana siempre a la vanidad.
- Cambiarla y avisar a toda la red sin querer. Revisa la configuración de notificación antes de guardar.
- Foto de cuerpo entero o de grupo recortada. El perfil pide cabeza y hombros; cualquier otra cosa se ve mal en círculo pequeño.
A quién no le sirve este método
Soy fotógrafa, así que me cuesta menos que a un generador decir cuándo esto no es lo tuyo. Si tu sector vive de la imagen física —modelaje, actores en activo con book de agencia, fotografía de moda— vas a necesitar una sesión real con dirección y varias situaciones; el retrato IA es un buen complemento, no el material principal. Y si necesitas una foto con un atrezzo muy concreto (tu producto en la mano, un escenario reconocible, tu equipo en una situación específica), el generador no improvisa eso: trabaja sobre tu rostro y un estilo, no sobre una escena a medida.
Para la inmensa mayoría —cualquiera que necesite una buena foto de perfil profesional, nítida, coherente y fiel, sin montar una sesión— este procedimiento te deja una foto de LinkedIn que aguanta años. Y cuando la tengas puesta y bien encuadrada, la misma foto te vale para el CV, la firma del email y la ficha del equipo. Una vez, bien hecha, y a otra cosa.
