Cuando alguien me trae a casa una foto suya hecha con el móvil y me pregunta si "se puede arreglar", lo primero que miro no es la cara: es de dónde venía la luz. Con el generador pasa exactamente lo mismo. El selfie que subes no es un trámite previo; es la materia prima. Más o menos el 80% de cómo queda el retrato final ya estaba decidido en el momento en que disparaste, mucho antes de elegir estilo.
La IA reinterpreta tu foto con un esquema de luz, un fondo y un post-procesado concretos, pero parte de los rasgos que ya están en la imagen. No inventa lo que no ve. Por eso prefiero dedicar este artículo a una sola cosa práctica: cómo tomar bien ese selfie de partida. No a la teoría de qué hace fallar una foto profesional —de eso ya hablo largo en los errores más comunes al hacer una foto profesional—, sino al gesto concreto de levantar el móvil y disparar.

Por qué el selfie manda tanto
El modelo lee tu rostro en la foto de entrada —estructura, ojos, nariz, boca, pelo, tono de piel— y lo respeta. Sobre eso aplica el estilo. Lo que no puede hacer es rellenar huecos de información con fidelidad: si media cara está en sombra cerrada, no sabe qué hay debajo y se lo inventa; si la óptica te ha ensanchado la nariz, la respeta tal cual; si la foto está movida, no rescata nitidez que no existe.
De ahí la regla que repito en el estudio y que aquí vale igual: selfie limpio, resultado limpio. No necesitas que el selfie sea bonito. Necesitas que sea legible: cara bien iluminada, enfocada, sin nada que tape rasgos. La belleza la pone el estilo después.
La luz: la única variable que no puedes salvar luego
Si solo puedes cuidar una cosa, que sea esta. Una luz suave y frontal le da al modelo una cara completa que reinterpretar. Una luz dura o a contraluz le entrega zonas vacías.
Luz natural, casi siempre la mejor
- De cara a una ventana grande. Tú mirando hacia ella, la ventana frente a ti, no a tu espalda. Ilumina el rostro de forma uniforme y rellena las cuencas de los ojos.
- Mejor momento: media mañana o media tarde. El mediodía da luz cenital que hunde los ojos; el atardecer profundo tiñe todo de naranja.
- Día nublado: el regalo. Las nubes funcionan como un difusor del tamaño del cielo. Luz plana, sin sombras agresivas.
- Día soleado: nunca al sol directo. Métete en sombra abierta —un porche, junto a una ventana con visillo— y conserva la suavidad.
Luz artificial, solo si es grande y difusa
La norma es simple: cuanto más grande y cerca la fuente respecto a tu cara, más suave la luz. Un panel LED amplio con difusor o un aro de luz grande funcionan. Una lámpara de escritorio desnuda, los fluorescentes del techo o el flash directo del móvil, no: dan luz dura, lateral o de color raro que el modelo arrastra.

El encuadre que la IA agradece
El generador necesita aire alrededor de la cara para recomponer el encuadre final en formato vertical de retrato. Si le das un primerísimo plano pegado a la frente, tiene menos margen.
- Corte: desde el pecho hasta un palmo por encima de la cabeza.
- Tamaño del rostro: que ocupe entre un tercio y la mitad de la altura del cuadro, centrado.
- Postura: hombros relajados y ligeramente girados (tres cuartos) en vez de totalmente de frente. Da volumen y evita el aire de foto de carné.
- Altura de cámara: a la altura de los ojos o un dedo por encima. Por debajo de la barbilla deforma y saca papada que no tienes.
La cámara correcta del móvil (esto importa más de lo que parece)
Casi todo el mundo se hace el selfie con la cámara frontal porque ve la pantalla. Es el error silencioso. La óptica frontal es angular y, a la distancia de un brazo, ensancha la nariz y achica la frente. La cámara trasera tiene mejor óptica y mejor sensor; el problema es no verte. Por eso el truco es disparar con la trasera y temporizador, aunque dispares a ciegas. Sale mucho mejor.

Resolución: cualquier móvil reciente sobra
El generador acepta archivos de hasta 10 MB y formatos JPG, PNG, WebP y HEIC. En la práctica no tienes que pensar en esto: la cámara trasera de cualquier móvil de gama media de los últimos cinco años entrega de sobra.
- Mínimo cómodo: 1200×1500 px.
- Holgado: 2400×3000 px.
El único caso que da problemas es lo contrario: una foto diminuta sacada de una captura de pantalla o de un chat comprimido. Por debajo de 800 px de ancho, el detalle ya no se recupera.
Cómo tomártelo si estás solo
No necesitas a nadie. Necesitas un sitio donde apoyar el móvil y diez minutos.
- Apoya el móvil en un soporte —trípode pequeño, una pila de libros, una balda— a metro y medio de ti.
- Abre la cámara trasera, no la frontal.
- Activa el temporizador de 10 segundos (o el modo ráfaga con temporizador, si tu móvil lo tiene).
- Colócate de cara a la ventana, con el móvil entre tú y la ventana: la luz viene desde detrás del móvil hacia tu cara.
- Dispara entre 10 y 15 tomas variando mínimamente pose y expresión. De quince, dos o tres saldrán bien. Eliges una y la subes.

Qué respeta la IA del original y qué reinventa
Saber esto te quita presión: hay cosas que no tienes que arreglar tú porque las pone el estilo. La frontera es bastante clara.
| Lo que respeta (cuídalo tú) | Lo que reinventa (lo pone el estilo) |
|---|---|
| Rasgos faciales (ojos, nariz, boca, pómulos) | El fondo entero |
| Tono y color de piel | El esquema de iluminación |
| Color y forma general del pelo | La ropa (adapta la prenda al estilo) |
| Edad aproximada | El post-procesado (color, grano, contraste) |
| Expresión y gesto | La profundidad de campo y el desenfoque |
Traducido a decisiones: no te obsesiones con el fondo de tu habitación ni con tu camiseta de andar por casa, porque la IA los va a sustituir. Sí cuida la luz que cae sobre la cara, el enfoque y una expresión que te represente, porque eso viaja intacto al resultado.
Lo que el generador no puede arreglar
Por honestidad, conviene saber dónde está el límite. Hay defectos del selfie que se arrastran al retrato hagas lo que hagas con el estilo:
- Contraluz cerrado: cara en sombra contra una ventana brillante. No hay información facial que recuperar.
- Movimiento o desenfoque: la nitidez no se inventa.
- Recorte que corta parte del rostro: la mitad ausente no se reconstruye con fidelidad.
- Filtros de belleza previos: si ya modificaste rasgos en una app, la IA parte de esa versión deformada, no de tu cara real.
Todos tienen el mismo remedio y es el de siempre: hacer el selfie a propósito, en el momento, con la luz buena. No reciclar.
Elige bien el estilo, que es la otra mitad
El selfie es la base; el estilo es lo que construyes encima. Una vez tengas la foto limpia, merece la pena elegir un acabado coherente con para qué la quieres. Si vas a fichar para LinkedIn o un perfil corporativo, mira los estilos más sobrios como clean studio grey o executive warm; si buscas algo más natural y de luz suave, el de partida maribel test funciona muy bien. Y si no lo tienes claro, el comparador de estilos los pone lado a lado con la misma cara.
Cinco minutos junto a una ventana y la cámara trasera del móvil. Esa es toda la preparación que hace falta para que el generador parta de buen material. Lo demás ya es elegir cómo quieres verte.
