Uso / FOTO-CV
Foto profesional para tu CV
Una foto que transmita seriedad y presencia sin parecer de carnet.

Guía práctica
Qué foto encaja en tu contexto, qué errores evitar y qué estilos del catálogo recomendamos.
El reclutador medio dedica unos segundos a la primera criba de un currículum. En ese vistazo, la foto es lo primero que el ojo procesa, antes incluso de leer tu nombre. No te van a contratar por la foto, pero sí pueden descartarte por una mala: la de carnet escaneada con flash duro, la que recortaste de una foto de grupo, la que tiene tres años y un fondo de salón. La foto del CV no vende; lo que hace es quitar fricciones, evitar que el primer pensamiento del que lee sea «esto está descuidado».
Conviene separar tres cosas que la gente confunde. La foto de carnet es identificativa y está regulada: frontal, neutra, fondo blanco según normativa, sirve para el DNI y para nada más. La foto de LinkedIn vive dentro de una red, se recorta en círculo y se ve diminuta. La foto del CV es otra cosa: va dentro de un documento maquetado, en formato rectangular, normalmente vertical, y compite con el resto de la página por la atención. Cada una pide un encuadre distinto. Por eso una sola foto rara vez funciona igual de bien en los tres sitios, aunque parta del mismo selfie.
El formato manda más de lo que crees
Aquí va una observación de taller: la mayoría de plantillas de CV reservan a la foto un hueco vertical estrecho, ya sea en la cabecera junto a tus datos o arriba de la columna lateral en los diseños a dos columnas. Cuando metes ahí una foto cuadrada o apaisada, el procesador de texto la deforma o te obliga a recortar mal, y casi siempre te comes media barbilla o un hombro. Los retratos que genero salen en proporción 4:5 vertical, que es justo la que encaja en ese hueco sin estirar ni mutilar la imagen. Lucen hombros y algo de torso, que es lo que da presencia; un headshot demasiado cerrado, en cambio, deja la cara flotando y resta seriedad al conjunto.
Negro, gris o blanco: depende del documento, no del gusto
El fondo no se elige por capricho estético sino por cómo está maquetado tu CV. El gris medio es el comodín: no pelea con el blanco de la página ni con los colores de los encabezados, y por eso lo recomiendo para la mayoría de candidaturas con el estilo Clean Studio Grey. El blanco funciona si tu plantilla ya tiene cabeceras claras y quieres que la foto se integre casi sin borde. El negro lo reservaría para CV con una banda oscura lateral, típicos de perfiles creativos o técnicos; queda potente, pero desentona en una plantilla clásica de fondo claro. La regla es sencilla: el fondo de la foto debería conversar con el fondo del documento, no gritar por encima de él.
Qué tiene que cumplir para no estorbar
- Fondo neutro y uniforme, sin objetos ni texturas que distraigan del texto.
- Luz pareja sobre la cara, con volumen sutil; nada de sombras duras que envejezcan o endurezcan el gesto.
- Ropa coherente con el sector: camisa o blusa lisa para corporativo, prenda limpia sin logos para perfiles más informales.
- Expresión abierta y confiada, con sonrisa contenida o neutralidad profesional, sin pose rígida de orla.
- Resolución alta de verdad, porque el CV a veces se imprime y el píxel se nota; los PNG en HD aguantan tanto pantalla como papel.
El factor cultural: ¿foto sí o foto no?
No en todos los mercados se espera. En España, Francia, Alemania y buena parte de Europa continental la foto sigue siendo norma y muchos seleccionadores la dan por hecha. En cambio, en Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos lo habitual es omitirla, y los procesos de selección a ciegas la descartan a propósito para reducir sesgos. Antes de decidir, mira a quién aplicas: si el puesto es para una multinacional con sede en Londres, probablemente sobre; si es para una empresa de Valencia, se espera. Y una regla que repito siempre: una mala foto resta más que la ausencia de foto. Si no la vas a cuidar, mejor no la pongas.
Que el CV y el resto de tu candidatura cuenten lo mismo
Hoy el reclutador rara vez se queda solo con el PDF. Recibe el documento y, casi en el mismo gesto, te busca en LinkedIn. Si en ambos sitios apareces con el mismo retrato, generas reconocimiento y das sensación de coherencia, que es exactamente lo que transmite alguien que tiene su imagen profesional resuelta. Por eso lo lógico es generar las dos versiones del mismo selfie y en el mismo estilo, adaptando solo el encuadre; tienes la guía concreta del perfil en foto profesional para LinkedIn. Y si más adelante necesitas la versión para imprimir junto a tus datos de contacto, el mismo retrato te sirve para la tarjeta de visita.
Los estilos del catálogo ya traen resuelto el fondo, la luz y el recorte, así que no tienes que entender de fotografía para acertar: subes un selfie decente y eliges. Si quieres ver cómo queda cada uno antes de gastar nada, te explico cómo trabajo y por qué diseñé estos looks en mi página, y los precios completos están en la página de precios. El primer retrato es gratis al registrarte, así que puedes comprobar el resultado real en tu propia plantilla antes de decidir.
Ejemplos
Cómo queda esta foto en tu caso.






Estilos recomendados
Los estilos que funcionan aquí.

Clean Studio Grey
El headshot universal. Sirve en cualquier sector y no se queda anticuado.

Executive Warm
El retrato con el que sales en la entrevista, no en el organigrama.

TEST
El retrato que te haría en mi estudio. Fondo negro, luz beauty, 85 mm.

White Premium Editorial
Blanco puro con volumen. Limpio, frío, tridimensional.
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Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre la foto de carnet y la foto del currículum?
¿De qué tamaño debe ir la foto en el currículum?
¿Sirve la misma foto para el CV y para LinkedIn?
¿Conviene poner foto en el currículum?
¿Qué ropa y qué fondo me recomiendas para la foto del CV?
¿Cuánto cuesta y puedo probar antes de pagar?
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